jueves, 10 de noviembre de 2016

Helen Keller



Helen Keller
Con demasiada frecuencia no somos conscientes de las muchas ventajas que podemos disfrutar, y así, de vez en cuando aparecen ante nosotros ejemplos de aquellos que sí supieron valorar dichas ventajas, precisamente por no tenerlas. Helen Keller es un personaje que desde niña cautivó mi atención. Imagino que su nombre y sus circunstancias son bien conocidas, pero como no todos accedemos a la mismas fuentes, bien pudiera suceder que alguien desconociera su historia.

Nació en Estados Unidos en 1880, y aunque a su nacimiento no le sucediera absolutamente nada anormal, antes de cumplir los dos primeros años de su vida sufrió una grave enfermedad que la convirtió en ciega y sorda, y por tanto, al no poder oír los sonidos ni ver el movimiento de los labios, también se hizo muda. ¿Alguien puede imaginar lo que debe de ser vivir recluído en uno mismo sin ninguna conexión con el exterior excepto el tacto? ¿En qué se manifestaban sus pensamientos al no poder ni ofrecerles imágenes ni palabras? 


A los siete años su mundo dio otro vuelco inesperado. Sus padres contrataron a una profesora para su hija, Anne Sullivan, una mujer que también había sufrido graves problemas visuales aunque sometida a diversas intervenciones no llegó a la ceguera absoluta. Anne fue un maravilloso regalo para Helen. Fue ella quien con mucho trabajo consiguió establecer comunicación con la niña y logró que aprendiera a comunicarse a través de signos formados con sus dedos, a leer palabras, a escibirlas y poco a poco incluso a pronunciarlas. Pero el gran desafío consistía en que la niña entendiera claramente los conceptos, que comprendiera el verdadero significado de las palabras, su contenido, las ideas abstractas que guardaban aquellos símbolos en un principio totalmente carentes de significado para Helen. 

Entender ese significado fue el motor de arranque para toda su posterior evolución, hasta el año 1968 en que murió. Aquí está uno de sus textos en que describe ella misma ese momento milagroso en el que se despertó su entendimiento:

Anne Sullivan
"Anne Mansfield Sullivan, mi maestra desde hacía un mes, me había enseñado los nombres de varios objetos valiéndose del siguiente procedimiento: los colocaba en mi mano, deletreaba los nombres sobre sus dedos y me ayudaba a formar las letras. Sin embargo, yo no tenía la menor idea de lo que estaba haciendo. Ni siquiera pensaba. De esta experiencia sólo conservo la memoria táctil de mis dedos, que hacían los movimientos y cambiaban de una posición a otra. Un día me dio una copa y deletreó la palabra correspondiente. Luego vació líquido en la copa y formó las letras que componen la palabra “agua”. En mi perplejidad y confusión persistí en deletrear agua por copa, y viceversa, hasta encolerizarme porque la Señorita Sullivan continuase repitiendo las mismas palabras una y otra vez. Por fin, en su desesperación, me condujo a la caseta cubierta de hiedra donde estaba la bomba de agua, y me hizo sostener la copa debajo del chorro mientras con una mano bombeaba y con la otra deletreaba enfáticamente la palabra agua. Quedé inmóvil, con todo el cuerpo en atención al movimiento de sus dedos y sintiendo el frío del agua que se derramaba sobre mis manos. ¡De pronto sentí una extraña agitación interior, algo semejante a la nebulosa de una conciencia. Tuve también la sensación de un recuerdo atávico, como si resucitara después de haber estado muerta! Comprendí que con la actividad de sus dedos mi maestra estaba tratando de hacerme comprender el significado de esa cosa helada que se precipitaba entre mis manos, y que por medio de signos me sería posible comunicarme con los otros. En ese inolvidable y maravilloso día se atropellaron dentro de mí variados pensamientos que parecían iniciarse en mi cerebro y extenderse luego por todo mi ser. Identifico esta experiencia con mi despertar mental y con algo que tuvo mucho de revelación, porque en seguida di muestras, en muchos y muy diversos aspectos, de haber cambiado por completo. Quise aprender el nombre de cada objeto que tocaba, y antes del anochecer ya había incorporado treinta palabras a mi repertorio. La nada había sido borrada…, me sentía gozosa y fuerte, ¡con ánimo para hacer frente a mis limitaciones!"
Emanuel Swedenborg
Este texto está extraído de su libro Luz en mi oscuridad, en el que no sólo relata sus experiencias sino que se sumerge en el mundo místico y religioso a través del conocimiento que tuvo de los escritos de Emanuel Swedenborg, científico y pensador del siglo XVIII. Me gustaría compartir con vosotros otro extracto de esta libro en el que habla del mundo místico en el que cree, con el encanto de alguien que puede sumergirse muy bien en la certeza de que en el mundo hay mucho más que aquello que podemos ver, oir o tocar. Aquí os dejo el texto para vuestra consideración:

"Siempre que repaso mi existencia llego a la conclusión de que mis obligaciones más sagradas son con aquellos que jamás he visto; que mis intimidades más preciosas, las de la mente, y mis amigos más serviciales son los del espíritu. No puedo concebir la vida sin religión, como no podría imaginar un cuerpo viviente que no tuviera corazón. El mundo espiritual no ofrece dificultad para el sordo y ciego, porque casi todas las cosas del mundo natural son tan remotas a mis sentidos como las cosas espirituales son a la mente de la mayoría de la gente".

Si deseáis leer el libro completo (que es cortito), no tenéis más que pinchar en el título escrito anteriormente, o bien en esta dulce foto de Helen ya en su ancianidad. 

¡Gracias, Helen, por tu ejemplo!


6 comentarios:

  1. Recuerdo perfectamente esta escena de la película "El milagro de "Ana Sullivan". Vi la película porque mi madre me contó que había ido al cine cuando la estrenaron. La vimos juntas y recuerdo que lloramos emocionadas cuando la pequeña Helen por fin comprende el significado de todo aquello que Ana le ha estado enseñando. Muy emotivo. Grande Helen! y grande Ana Sullivan!
    Gracias por recordarme ese momento.
    Un abrazo
    Júlia

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas veces vuelvo a la historia de estas dos grande mujeres que tanto me han enseñado. He visto diferentes versiones de las historia, así como leído el libro de su vida escrito por ella, y en internet incluso pueden verse sus imágenes e incluso su voz. Es fabulosa! Me alegra haberte traído buenos recuerdos.

      Besos y feliz fin de semana

      Eliminar
  2. Me parece todo un ejemplo de superación y aprendizaje. Además que creo que tendría muchas cosas para enseñarnos a los que tenemos la fortuna de poder ver y oír. Aunque visto de otra forma, ella también tuvo la posibilidad de ver más claramente el mundo espiritual que el resto. Gracias por compartir este artículo tan bello y que nos muestran cosas especiales.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bienvenido Fran a este blog!

      Bueno, ella decía que normalmente la gente sólo cree aquello que ve, a lo que añadía que si ese fuera su caso no tendría que creer en el mundo de los demás ya que ella no podía verlo. Leyendo su vida, hace apuntes verdaderamente sorprendentes. Tenía que ser alguien muy especial y con una sensibilidad extrema.

      Un saludo y feliz fin de semana también a ti

      Eliminar
  3. Besos Hadi!!

    Desdemismontañas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Vaya, Montañitas, ya veo que has conseguido solucionar los problemas que te impedían comentar... Te echaba de menos aquí. Besitos

      Eliminar